domingo, 19 de junio de 2016

SEGUNDA DROGA MÁS UTILIZADA: ANFETAMINA.



Según la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, la segunda droga más utilizada, siguiendo al cannabis, es la anfetamina.
Sintetizada por primera vez en 1887, la anfetamina es una droga estimulante del sistema nervioso central, gracias a su actuación sobre neurotransmisores como la dopamina, adrenalina o noradrenalina.
Actúa aumentando la liberación de neurotransmisores como los anteriormente citados y realizando un bloqueo de la recaptación. De esta forma se aumenta la cantidad de neurotransmisor en el espacio sináptico.
Los efectos que produce abarcan la euforia, mejora del rendimiento intelectual (y de ahí su extendido uso en personas implicadas en cuestiones académicas), energía (también utilizada para aguantar una jornada laboral), alerta, estimulación y disminución del sueño y hambre.
Por otro lado, esta droga causa dependencia y tolerancia. Esto último significa que tras su consumo repetido se deberá de aumentar la dosis para recibir el mismo efecto.
Además de los efectos mencionados, tiene un grandes consecuencias nocivas para el organismo.
Sobre el sistema cardiovascular pueden producir: ataraxia, isquemia cardíaca, hipertensión arterial o hipotensión arterial, arritmias, hipertensión pulmonar, taquicardia, convulsiones o vértigo.
Respecto al sistema digestivo: vómitos y náuseas, pérdida de peso o íleo pancreático. Además de que puede afectar gravemente al hígado produciendo hepatitis o necrosis del mismo.
Y también desencadenan diversos efectos psicológicos como irritabilidad, ideas delirantes (paranoia y alucinaciones), disforia, confusión, insomnio, agresividad o ansiedad.
Por último, los efectos que producen la muerte inmediata  por consumición de esta droga son la trombosis, hemorragia e infarto cerebral.
Sin embargo, se reconoce legalmente su uso terapéutico para tratar la narcolepsia y el déficit de atención infantil.
En cuanto al consumo simultáneo de anfetaminas con otras drogas puede aumentar su efecto como produce junto al alcohol, el bicarbonato de sodio y acetazalamida.

viernes, 17 de junio de 2016

MARIHUANA MEDICINAL.



El cannabis es una droga psicotrópica, es decir, que afecta a las funciones psíquicas puesto que ejerce su efecto sobre el sistema nervioso. Esto se debe a sus compuestos psicoactivos: tetrahidrocannabinol (THC), cannabinoides, tetrahidrocannabivarina (THCV) entre otros.
Si bien su uso en todo el mundo es muy desigual, principalmente influido por su legalidad o ausencia de esta. Pero en lo que respecta al uso medicinal países como Canadá, Chile o Bangladesh lo permiten.
Existe una controversia en ello, la utilización de esta droga para paliar síntomas y signos ante algunas patologías.
Primeramente porque esta droga tiene una larga lista de efectos secundarios nocivos para el organismo (como cualquier otro estupefaciente). Ya que puede producir psicosis, ansiedad, pérdida de memoria, impotencia, depresión, apatía, problemas para mantener la atención y puede dar lugar a distintas enfermedades mentales como la esquizofrenia, como ya han demostrado distintos estudios.
Sin embargo, en lo que respecta a enfermedades como el cáncer, SIDA, esclerosis múltiple, epilepsia o dolor crónico grave puede beneficiar en gran medida. Se debe a que alivian el dolor, reducen las náuseas y vómitos (principal uso medicinal en pacientes con quimioterapia como tratamiento del cáncer), y aumenta el apetito: beneficia a los pacientes que padecen enfermedades en las que se sufre una disminución de peso grave, como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida o ciertos casos de cáncer.
Por lo tanto, la opinión acerca del uso de marihuana medicinal llega a ser relativa, cierto es que existen otros tratamientos para combatir estos síntomas pero, ¿tan diferentes son los efectos secundarios entre ambas? Por otra parte, los efectos a largo plazo de esta droga en pacientes terminales o con un gran dolor que dificulta la propia existencia, serán mínimos comparados con el beneficio que podrían suponer. Además de ser una droga considerada natural y ,posiblemente, con menos efectos tóxicos sobre el organismo respecto a otras.
En conclusión, la ilegalidad de la marihuana se vuelve cuestionable en lo que respecta al tratamiento de distintas enfermedades. Aunque para ello deban solucionarse distintos asuntos legales en lo que respecta a la multitud de países.

domingo, 17 de enero de 2016

¿CÓMO SE JUSTIFICA EL CONSUMO?: LAS DROGAS Y SUS MITOS.

Los "cuentos chinos" de las drogas

Suele ser habitual que los consumidores de cualquier tipo de droga respalden su consumo en alguno de los mitos existentes que le restan importancia o minimizan los importantes y nocivos efectos de este tipo de sustancias.
De este modo, en función del tipo de droga y las consecuencias que su consumo acarree, conocemos diferentes "frases comodín" que están habitualmente en boca de aquellos que viven condicionados por las drogas. Aprovechamos para recordar que toda droga viene de la mano de una adicción, y que ésta última puede darse en diferentes grados pero SIEMPRE provoca un control absoluto sobre nuestras vidas.
En el caso de los fumadores, la dependencia es debida a la presencia de la nicotina en los cigarrillos. Así, dichos consumidores suelen justificar su actitud diciendo cosas del tipo "fumarme un cigarro me relaja". Esta afirmación es del todo falsa, debido a que el tabaco es una droga estimulante, lo que elimina cualquier tipo de propiedad relajante. Con todo, sí es cierta la existencia de una sensación de alivio al consumir un cigarro. Ésto es consecuencia de la supresión de los síntomas derivados de la abstinencia producidos por la falta de nicotina en nuestro cerebro. Otra de las frases recurrentes son las del tipo "puedo dejar de fumar cuando quiera, no estoy enganchado/a". Así, resulta sumamente complicado y se necesita un gran esfuerzo y fuerza de voluntad para dejar el tabaco.
Otra de las drogas más habituales y consumidas en nuestro país es el alcohol. Aquellos que realizan un consumo de esta sustancia, intentan buscarle el lado bueno exponiendo que "el alcohol te hace más sociable y divertido". Cuando el consumo de alcohol se vuelve abusivo, esta sustancia hace perder el control sobre las emociones y los sentimientos. De todos modos, cabe decir que a lo largo de los primeros minutos tras haber ingerido alcohol, es notable una sensación de aparente bienestar y alegría. Del mismo modo, a medida que el nivel de alcohol ingerido aumenta, las sensaciones se vuelven completamente contrarias. Es entonces cuando aparece la fatiga, el sueño, la tristeza, así como la pérdida de la coorfinación, del equilibrio, etc.
Otra de las drogas consumidas de manera generalizada y poco preocupante (sobre todo entre los jóvenes) es el cannabis. Así, no es extraño ver como los consumidores muestran un extraño convencimiento del autocontrol que poseen en cuánto al consumo que realizan. "Yo controlo", "no estoy enganchado/a", "fumo poco" o "lo dejo cuando quiera" son algunas de las muchas justificaciones utilizadas. Lo realmente preocupante del consumo de cannabis es, además de la adicción y consecuencias tanto físicas como psicológicas que acarre, el paso que da al inicio en el consumo de otras drogas como la cocaína o la heroína. Esto es debido a que cuando el consumo de cannabis es prolongado y abundante, resulta habitual que los consumidores no noten sus efectos, se disminuya el efecto placevo y, por tanto, busquen recuperarlo a través del consumo de otras sustancias.
Por último, ya que hemos abierto el tema de la cocaína, es importante destacar que esas creencias de "la cocaína te ayuda a aguantar toda una noche de fiesta", "su consumo es fácil de controlar" o "no engancha" son totalmente falsas. De hecho, la cocaína es una de las drogas con mayor capacidad para generar adicción en nuestro organismo.
Por todo esto, resulta ridículo creer que afirmaciones como las anteriormente citadas guardan algo de verdad. No hay NADA positivo en el consumo de cualquier tipo de droga.

lunes, 11 de enero de 2016

EMBARAZO Y DROGAS: LA COMBINACIÓN MÁS TEMERARIA.

Resulta de vital importancia que una mujer embarazada se muestre informada, concienciada y sensibilizada sobre las fatales consecuencias que puede desencadenar el consumo de cualquier tipo de droga a lo largo del embarazo en su bebé.
La raíz del problema está en que cuando una mujer embarazada consume drogas está provocando que el feto comience a sentir los efectos de dicha sustancia puesto que, como es sabido, existe una conexión directa entre la madre y el bebé, lo que provoca el riesgo de que el feto genere dependencia. Así, las drogas más habituales como son la marihuana, el tabaco, el alcohol, la cocaína y la heroína provocan una serie de importantes consecuencias en el desarrollo del bebé, tanto físicas como psicológicas.
Alguna de estas consecuencias son la escasez de oxígeno y nutrientes que llegan al embrión (ésto puede desembocar en un cuerpo más pequeño de lo habitual a la hora del nacimiento, incluso un cerebro de menor tamaño a lo normal). El consumo de drogas, además, aumenta notablemente el riesgo de sufrir un aborto.
Una vez nacido, es habitual que el bebé sufra un desarrollo alterado, con trastornos de coordinación motora, hiperactividad, ligero retraso mental, problema de relación y autocontrol, fallos cardíacos, malformaciones, entre otras cosas.
Así, ser madre implica una tremenda responsabilidad, desde el momento del inicio del embarazo. La madre es la responsable de cuidar y velar por el mantenimiento de la salud de su hijo, para que pueda aspirar a un desarrollo pleno y saludable, sin ningún tipo de dependencia a estas sustancias cuyo consumo, evidentemente, no ha sido elección del embrión.
                                                      

LEGALIDAD Y DROGAS: ¿TÉRMINOS COMPATIBLES?

En los últimos años, se ha producido un alarmante incremento en el consumo de drogas por parte de adolescentes. El inicio de este consumo se encuentra, generalmente, en las "drogas legales", en concreto, en el consumo de alcohol. 
La sociedad no tiene interiorizada la idea de "alcohol como droga", por lo que el consumo de éste a los 14-15 años no resulta excesivamente alarmante, a pesar de la gravedad del hecho. Son muchos los casos en los que el consumo de alcohol viene de la mano con el del tabaco (el cual, a pesar de sus letales consecuencias, tampoco es popularmente considerado una droga).
Legalmente, tanto el alcohol como el tabaco son consideradas "drogas legales". Personalmente me resulta irónico el hecho de que el término droga pueda ir seguido de la palabra "legal". ¿Cómo una sustancia cuyo consumo resulta nocivo, tremendamente dañino para nuestro cuerpo y en ocasiones mortal, puede ser considerada algo  legal? Ambas provocan adicción (sobre todo el tabaco, debido a que la dependencia se produce de forma mucho más inmediata al inicio del consumo), daños cerebrales y funcionales, etc.
Suele ser habitual que los jóvenes se inicien en el consumo por puro roll o moda, o simplemente por no desentonar en lo que hoy en día es considerado una conducta normal entre los jóvenes. De este modo, los adolescentes van "pasando de nivel" en lo que a drogas se refiere. El consumo raramente se queda en la legalidad. Normalmente, el siguiente paso es la marihuana o el hachís, consumidos como porros. 
Numerosos estudios avalan que el consumo de porros antes de los 16 años causa cambios en el cerebro que derivan en la pérdida de capacidades cognitivas. Se demostró también que es esta exposición temprana la que más impacto tiene en nuestro cerebro, además de aumentar el riesgo de padecer enfermedades mentales (como por ejemplo la esquizofrenia) y dificultades para mostrar una buena cognición. Esto es debido a que todo cerebro en desarrollo es vulnerable ante cualquier factor lo suficientemente intenso.
Al hablar con adolescentes consumidores de cannabis, es habitual escuchar comentarios del tipo "yo controlo", "se lo que hago", "todos lo hacen", "yo me quedo en los porros, no voy a pasar a más", etc. Una mentira como otra cualquiera.
La mayor parte de jóvenes que consume viven con la sensación de autocontrol, de que ellos nunca tendrán problemas con las drogas y que, por supuesto, nunca caerán en el consumo de drogas más fuertes.
Es destacable el hecho de que fumar porros en la etapa adolescente estáligado a problemas como el fracaso escolar, la dificultad para mantener una relación sentimental (debido a la falta de control sentimental), etc.
Así, es hora de replantearse la legalidad de ciertas sustancias, como el alcohol o el tabaco ya que, además de provocar daños en nuestro organismo, son la puerta al consumo de muchas otras drogas ilegales.

                                  

domingo, 3 de enero de 2016

¿ALCOHOL=DROGA?

El alcohol se puede definir como “droga socialmente aceptada e integrada en nuestra cultura" y por ese grado de aceptación, en muchas ocasiones, la sociedad se olvida de su condición de droga.
Esta dentro de las drogas depresivas, lo que significa que disminuye las funciones vitales, y como resultado aparece mala articulación del lenguaje, inestabilidad en los movimientos, percepciones alteradas e incapacidad para reaccionar con rapidez.
Aunque se clasifica como depresivo, el efecto viene determinado por la cantidad de alcohol que se consuma. El primer efecto es el estimulante, con dosis “inofensivas” que animan al consumidor y no provocan en él ningún daño. Pero si una persona consume más de lo que su cuerpo puede tolerar, experimentará el efecto depresivo del alcohol, y perderá el control sobre sí mismo, incluso el exceso de consumo puede provocar intoxicaciones etílicas que lo lleven a la muerte. Estas reacciones dependen de la cantidad de alcohol que se consuma y de la rapidez con la que se consuma.
Una habituación al consumo de alcohol lleva a una adicción, similar a lo que acurre con el resto de drogas. El principal síntoma del alcoholismo es el síndrome de abstinencia tras dejar el consumo de bebida entre uno y cindos dias, los síntomas más característicos son :ansiedad, nerviosismo, depresión, fatiga, irritabilidad, altibajos en el estado anímico y falta de claridad al pensar. En el grado más alto de la abstinencia se pueden llegar a provocar convulsiones, alucinaciones y fiebre.

Los efectos crónicos del alcohol a largo plaza son variados, entre ellos está la hipertensión; producida por el abuso de esta sustancia, la gastritis o úlceras gastroduodenales y la cirrosis hepática. También, entres los efectos del alcohol a largo plazo predominan las cardiopatías, es decir, enfermedades del corazón, así como las alteraciones del sueño, la depresión y el deterioro cognitivo o encefalopatías.

Además, cabe destacar que entre los efectos del alcohol a largo plazo también ,ocasionalmente, aparece demencia y trastornos psicológicos.

martes, 8 de diciembre de 2015

DROGA CANÍBAL.

Este último año ha sido varias veces protagonista en los distintos medios de comunicación la llamada "droga caníbal" por los distintos episodios violentos y la alarma social que se ha creado a partir de estos.
Primeramente, esta sustancia psicoactiva compuesta por metilendioxipirovalerona (MDPV) fue utilizada inicialmente como antidepresivo en 1969, pero su uso fue descartado por los notables efectos secundarios. Posteriormente, en 2004, volvió a ser utilizada pero esta vez con fines recreativos.
Sin embargo, no toda la población estaba al tanto de su existencia (al igual que otras drogas actualmente) pero fue a lo largo del 2014 y 2015 cuando la sociedad tuvo un mayor conocimiento sobre ella por las fuertes noticias causadas en personas que permanecían bajo sus efectos.
Esta droga también es conocida como "sales de baño" puesto que su comercialización comenzó bajo esa denominación, en la cual nombraba que no era apta para el consumo humano. Por lo tanto su comercio era legal, así como lo hizo la ketamina en sus inicios para medicina veterinaria. Ante los efectos y la alarma general, países como Gran Bretaña o Canadá ha prohibido su venta.
Por lo tanto, la MDPV produce claros efectos estimulantes, puesto que es un inhibidor de la captación de noradrenalina (hormona que produce un aumento de la presión arterial y del ritmo cardiaco) y dopamina (neurotransmisor importante en la función motora del organismo). 
Sus efectos comienzan a manifestarse a partir de los 5 miligramos. Entre los efectos que buscan las personas que la consumen son: la euforia, excitación, energía, motivación, aumento de la concentración o de la sociabilidad. Es decir, los mismos efectos que buscarían los consumidores de otras drogas, como por ejemplo, la cocaína (con la cual comparte una gran similitud respecto a respuestas físicas ante su consumo).
Por otra parte, esta droga tan alucinógena y adictiva (puesto que su efecto "agradable" dura poco tiempo) provoca numerosos efectos perjudiciales: taquicardia, hipertensión, insomnio, bruxismo, cefalea, mareos, disnea, paranoia, delirios, acciones o pensamientos suicidas, y ansiedad que provoca conductas violentas. Con este último efecto ha sido con el que más se ha conocido, puesto que algunos consumidores han llegado a morder a personas (de ahí su nombre y su popularidad) como ha ocurrido en Ibiza en el verano de 2015.
A continuación comienza la parte más importante de esta entrada. Es cierto que la droga ha provocado efectos realmente violentos, pero no por ello significa que sus consumidores presenten todos esos síntomas y acciones como se han difundido creando la alarma general que se ha extendido. Sus consumidores no comienzan automáticamente a morder a personas como un efecto propio, sino que algunas de las acciones violentas, que sí produce la droga, han implicado un par de episodios en los que se han sufrido mordeduras. Por lo tanto, las denominaciones como "ataques zombies" y demás falsedades acerca de su efecto deben de ser desmentidas, puesto que no es un instinto caníbal lo que produce esta sustancia, sino una actitud agresiva que puede llegar a un extremo.
Puesto que esas escenas han servido en gran medida para beneficiar a los medios de comunicación con su difusión, es necesario saber toda la información antes de crear una idea equivocada. Por ejemplo, el ataque que tuvo lugar en Miami en 2012 ,donde una persona atacó a un indigente mordiéndole, se le atribuyó a los efectos de la MDPV; sin embargo, al realizar la autopsia al agresor se observó que no había consumido dicha sustancia. 
En conclusión, esta droga tiene unos efectos nocivos realmente peligrosos (comunes en el resto de drogas) pero la difusión de sus síntomas ha estado enmascarado en ciertos momentos por la ciencia ficción y el morbo propio de los medios de comunicación actualmente.